martes, 26 de junio de 2012

Bucle de tiempo 9





Claro, triste como  uniforme de cartero, pero creo en la neutralidad, nunca se sabe que tipo de noticia traerá, hace tiempo te escribí una, parece no la leíste.
En ella te confesaba el idilio que tengo con la musa, esa a la que muchos recurren en la catarsis sobre expuesta a la soledad. En su debido tiempo te explique, un mal necesario se volvió desde que mataron a la que se fue,  y que al paso de los meses regresaría para llevarme en sus brazos, y que tiempo después yo traicionaría por la libertad, la libertad de gritar lo impronunciable.
Lo se, no fui el último dentro de los años posteriores, 
Pero en esta carta si. 
Sonrío, pensar que tu herida es más reciente, pero acostumbrada, sin precipitar
a evadir el camino a esa vereda, esa vereda que tiene cinta.
Años pasan y aun no quiero hablar de eso, lo entiende a su manera, y por eso me enamoro de Justina, y sus infortunios, que sin importar, escucha, me deja hablar y hablar, y hablar y hablar, y hablar y hablar, y hablar y hablar, y hablar y hablar, hablar y hablar, hablar y taladrar.
Puedo hacer como que guardo silencio, puedo hacer como que me importa, puedo hacer como que lo solucionare, puedo prometer el mundo, aun cuando este, se extinga en un abrir y cerrar de piernas.
Puedo confesarte mi amor, y hacer que sientas dolor hepático, resaca del recuerdo, y quiero hablar de eso.
Resaca de: "lo sabía" y no quiero ahondar en esto.
Exquisito dolor de muelas, para tapar mis oídos y no tener que hacerlo mas.
Al tiempo la desidia por el aseo personal, hoy no es sábado. 




Ki

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