Preocupado por el ánimo, el temor,
la importancia de prestar-atención, e interés a la amabilidad del gusto de agradar.
Colmar la paciencia de las horas,
sordas por la vista, y el afable cumplido seductor.
Cautivando con la desgracia de mi bella, única y ponderosa vía.
La misma que me conduce, justo donde estoy,
y contrario a lo que se puede ver, no me hallo,
incapaz de permanecer en la quietud del sosiego mental.
el Veintiuno
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